Aumento de mamas

Una de las cirugías estéticas más comúnmente solicitadas es el aumento mamario mediante la colocación de implantes, este procedimiento requiere una técnica minuciosa y una correcta evaluación previa de cada caso en particular, a fin de adecuar el resultado final a los deseos de la paciente, valorando el volumen, la proyección, la constitución física, la calidad de la piel, entre otros factores.

De esta evaluación primaria se definirá el tipo de prótesis y el volumen que mejor se adecue a las expectativas de la paciente.

HIPOPLASIA MAMARIA

La hipoplasia mamaria puede definirse como una falta de desarrollo de la glándula mamaria, sin que tenga que presentar alteración en su función. Deberemos establecer un diagnóstico diferencial con la ptosis mamaria en la que se aprecia un polo superior vacío, el complejo areola pezón descendido y todo el contenido mamario en la región inferior de la mama, caso muy frecuente en mujeres delgadas tras la lactancia.

El procedimiento quirúrgico lo efectuamos bajo anestesia local y un poco de sedación, con lo cual la paciente puede irse a su casa el mismo dia sin necesidad de ingreso. El empleo de anestesia local es superior en todos los motivos a la anestesia general: mayor seguridad, mayor confort postoperatorio, mayor rapidez, menor sangrado y, por tanto, menor riesgo de contractura, etc.
La anestesia siempre es la misma, independiente del tipo de prótesis que coloquemos: tamaño, forma, plano subglandular o submuscular, o de la vía que deseemos utilizar para colocar el implante.

Las vías de abordaje pueden ser varias, siendo las más frecuentes:
• Submamaria
• Abdominal
• Transareolar
• Axilar
• Periareolar

Vía submamaria.
Esta vía de abordaje justo en el surco submamario donde su cicatriz queda escondida está indicada en aquellas mamas donde el diámetro de las areolas es muy pequeño y donde no se requiera ningún tipo de corrección o elevación de la altura del complejo areola-pezón.

Vía abdominal.
Ésta es una vía atípica, pero útil en determinadas ocasiones para la introducción de prótesis. No es infrecuente ver pacientes con una indicación quirúrgica doble: dermolipectomia abdominal y aumento de volumen mamario. Por la vía de la lipectomia podremos disecar el espacio retromamario y así colocar la prótesis correspondiente, solucionando en un tiempo los dos problemas y sin heridas en la región mamaria.

Vía transareolar.
Tampoco la practicamos por la cicatriz residual. La cicatriz siempre tiene tendencia a quedar despigmentada y destacara en medio de la areola como una raya pálida, que la hará muy visible.

Vía axilar.
A través de una incisión en la axila, situada por detrás del borde del pectoral, se diseca bajo éste con un instrumento romo, hasta un poco por debajo del surco submamario. La prótesis se colocará, por tanto, bajo el pectoral. La disección bajo pectoral es más sencilla que por encima, aunque por la vía axilar la dificultad mayor está en la hemostasia, casi imposible en sus zonas más dístales. La cicatriz, por otra parte, estará en una zona comprometida. En la axila, las cicatrices se hipertrofian con facilidad, y además debemos tener en cuenta que la mujer expone frecuentemente esta zona.

Vía periareolar.
En general es nuestra vía de elección. La incisión se efectúa en la línea divisoria entre la areola de tonalidad obscura y la piel más pálida, abarcando alrededor de la mitad de su circunferencia, aunque esto variará en función del tamaño de la areola, y siempre en su mitad inferior. En esta situación la cicatriz quedará muy disimulada, pese a que pudiera despigmentarse y es improbable su hipertrofia. A través de esta vía podemos introducir casi cualquier tipo de prótesis.
La prótesis puede colocarse bajo la glándula o bajo el músculo, las indicaciones para su colocación son definidas por el volumen de la mama existente, aunque generalmente se decide su colocación por debajo del músculo, ya que los resultados estéticos y funcionales son más satisfactorios.
Una vez colocado el implante, se sutura la incisión y se colocan unos drenajes, que permanecerán por espacio de 24 horas.
El procedimiento en sí lleva aproximadamente una hora. Posterior a la cirugía, la paciente deberá portar un vendaje compresivo que se retira al siguiente día, al mismo tiempo que se retiran los drenajes,  y se cambia por un sujetador especial que nos permite mantener la prótesis en el lugar deseado y evitará en lo posible la aparición de hematomas y colecciones líquidas.
La paciente puede iniciar sus actividades normales una vez que salga del hospital, teniendo cuidado en no efectuar movimientos forzados con los brazos: evitará cargar objetos pesados y arcos de movimiento bruscos y exagerados. El ejercicio físico puede reiniciarse al mes de la cirugía, de manera progresiva.
Como resultado de la operación puede haber una perdida transitoria de la sensibilidad de la zona, la cual se recuperara en su totalidad  de manera paulatina y progresiva.
La paciente que es sometida a este procedimiento puede efectivamente lactar en un futuro, salvo casos excepcionales en los que por motivos propios de la  mama  esto no sea posible, o que por el tipo de abordaje se incida sobre los conductos, lo cual ocurre en un porcentaje mínimo de los casos

Como en cualquier otra intervención, una correcta indicación y una técnica cuidadosa serán premisas fundamentales para el éxito de la misma.

El resultado estético es excelente, ya que mediante la valoración previa se puede predecir el volumen en que quedará la mama, y una vez finalizado el proceso de cicatrización e inflamación, la mama tendrá un aspecto y una consistencia natural y perfecta.

Esto no solo influye en el aspecto estético externo de la paciente, sino en la concepción de su auto-imagen, lo que en ocasiones influye muy positivamente en su desenvolvimiento social y familiar, renovando su autoestima y su confianza.

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