Existen alteraciones de la forma del pene, ya sean congénitas o adquiridas, que requieren corrección quirúrgica; en estos casos, se debe valorar cada caso individual a fin de evaluar el problema y los distintos procedimientos para su adecuada reparación, sea a través de una circuncisión o una plastia.
En estos casos, se pueden llevar a cabo con anestesia local y sedación o anestesia peridural.