El tratamiento del fotoenvejecimiento está basado en la eliminación de las capas externas de la piel, permitiendo que el proceso de curación las reemplace por un tejido nuevo y sano con la consiguiente mejora estética.
Las sesiones de láser o IPL se realizan sin anestesia, aplicándose un gel frío sobre la superficie a tratar para enfriar la piel.
El tratamiento completo varia de 1 a 4 sesiones, con un intervalo entre las mismas de 4 semanas y, progresivamente, se tratan manchas, rojeces y arruguitas de la frente. Tras la sesión, el paciente se incorpora a sus actividades de forma inmediata.