Reduccion mamaria

Un pecho demasiado grande condiciona no solo un mal efecto estético sino que también puede ser la causa de problemas de espalda, lesiones en la piel, dolor cervical y alteraciones al caminar, entre otras cosas.

Para solucionar este problema se debe efectuar una reducción del tamaño de las mamas. Para conseguir el mejor resultado posible siempre debemos de analizar, previo a la cirugía, el volumen de las mamas, la situación del complejo areola-pezón, la calidad de la piel, así como el tamaño de la areola.

Es conveniente acordar entre el paciente y el cirujano las medidas que se desean conseguir una vez finalizado el procedimiento. El propósito de este tipo de intervención es conseguir una disminución del volumen mamario, una elevación del nivel del complejo areola-pezón (que generalmente se encuentra ptosico o “caído”), con una mejoría sustancial en la forma y colocación de la mama.

La intervención se efectúa bajo anestesia LOCAL Y SEDACIÓN por lo que el paciente puede regresar a su casa el mismo día.

El abordaje se efectúa mediante una incisión alrededor del complejo areola-pezón, a la que se puede agregar una incisión vertical por debajo del complejo hasta el surco submamario o incluso una incisión más horizontal, en forma de “T” invertida, que corre a través del surco. La cicatriz resultante es una fina línea que se disimula muy bien y que es prácticamente invisible con la ropa interior o traje de baño.

Una vez finalizada la intervención, la paciente sale de quirófano con un sistema de drenaje a través de una sonda muy fina con un depósito a succión, el cual se retira a las 24 o 48 horas de la cirugía. Así mismo, se le coloca un vendaje compresivo, el cual se retira al quitar los drenajes y se sustituye por un sujetador especial.

En la mayoría de los casos se efectúa de manera ambulatoria, ya que tras unas horas en recuperación, la paciente puede irse a casa, con el compromiso de hacer una revisión postquirúrgica a las 24 horas.

Los puntos se retiran a los 10 o 15 días de la intervención, y se reinician las actividades cotidianas a los 4 o 5 días de la misma. El ejercicio físico puede efectuarse de manera progresiva y gradual a partir del primer mes.

En algunos casos la paciente puede referir una disminución de la sensibilidad del pezón, la cual ve desapareciendo gradualmente hasta su completa recuperación, en un lapso que va de un par de semanas a un par de meses.

El resultado funcional es muy bueno ya que al diminuir el volumen excesivo hay una mejoría inmediata en la mecánica de la deambulación, mejorando la salud de la columna vertebral y eliminándose vicios posturales. El resultado estético es excelente ya que se consigue un pecho acorde con las expectativas de la paciente, con una forma armónica y natural. Acompañado a esto, hay una mejora muy importante de la autoimagen, al desaparecer el “estigma” de un pecho exagerado o malformado.

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